Ljubica siempre parecía estar inmersa en sí misma y ajena a cuanto ocurría a su alrededor. Buscaba entonces un papel de cuaderno , una servilleta o un trozo de cartulina para plasmar una impresión o esbozar una idea que pudiera en un futuro dar paso al lienzo.
Este collage creado con algunos de sus bocetos, de mediados de los años 50 solía abandonarlos entre libros y revistas .